Los cuarenta años del reinado de Alfonso XI comenzaron con los problemas de su minoridad, tras la repentina y prematura muerte de su padre Fernando IV a los 27 años de edad, y sufrieron las crisis simultáneas que se abrieron durante el siglo XIV, crisis que arrancaron a finales del siglo anterior tras la paralización de la reconquista. El rey Alfonso XI fue capaz de hacer frente de modo eficaz a los problemas que se presentaron durante su reinado, especialmente al de los benimerines, que pretendieron la última islamización de la península.