Entre dos pugnas, la permanencia.Desde el vértigo propone el combate contra los dos acantilados del tiempo, el del futuro en tanto que perduración ominosa y el del pasado en tanto que vivencia cancelada. Todo es presente: todo es aposento. La dialéctica contra la eternidad y la resistencia contra el olvido en un cielo con dueño (midons, mi dueña y mi don) se resuelven en un ancho y desconcertante hoy, el turbión de hechos, seres y enseres que arrastra el alma disecada del poeta. El presente es un límite, un pretil desde donde se contempla a distancia, que no a salvo, un paisaje de lomas suaves y alcores borrosos pero bajo el cual se abre el precipicio.