Hay siempre algo misterioso y concentrado en una persona que hace letras, las une y las estampa sobre papeles. Conocí a Paco Carvajal (nació en 1938) hace muchos años cuando era regente de imprenta tímido y sensible, un amigo paciente y amable, un escéptico siempre a punto de ser sabio. Estos poemas, escritos con meticulosa caligrafía, están ahora en mano de otro regente de taller que nuevamente ejercerá el oficio de convertir en un objeto la eterna necesidad del hombre de compartir sus sentimientos a través de un libro. Paco Carvajal es el narrador silencioso que habla pudorosamente a la tribu. No sé si su relato está en las modas del momento, porque empiezo a saber qué tribu somos, pero escucharle me conmueve.