Tanto la intemperie natural (estrellas, pájaros, tiempo) como la creada por el hombre (vida en común y vida de la obra artística) son el estímulo para un diálogo del poeta consigo mismo y con los demás. Pese a tratar de astros o puentes, personas o esculturas, naturaleza o sociedad, los diálogos coinciden en una Intemperie donde la experiencia fundamental es la de la poesía misma. Álvaro García nació en Málaga en 1965. Es licenciado en Filología Hispánica y ha traducido libros de W. H. Auden, Philip Larkin y Margaret Atwood. Ganó el premio Hiperión de poesía con La noche junto al álbum (Madrid, 1989), “original y profundamente lúcido autorretrato poético dividido en cinco partes” (Á. Pombo, Diario 16) donde ya se leía a un poeta “con pensamiento” (J. C. Suñén, El País) y con “preciso y riguroso instrumental lingüístico” (Justo Navarro, Letras españolas1989); dos expedientes –pensamiento y precisión- que, abiertos a lo exterior, se acentúan en este libro. Ha sido incluido en antologías como La generación de los ochenta, de J. L. García Martín; La poesía más joven, de F. Bejarano; Fin de siglo, de L. A. de Villena, y, más recientemente, La nueva poesía, de Miguel García-Posada. Es columnista del diario Sur, y colabora en revistas o suplementos literarios como Hélice, La Litera, Puente de Plata y Culturas.