La tortuga tiene mucho sueño y va a dormir todo el invierno. Cuando ya está en cama, después de cumplir con el ritual para irse a dormir (cepillarse los dientes, ponerse el camisón, colocar las sábanas), alguien llama a la puerta. Son sus amigos, que van llegando con regalos para acompañarla antes del largo período de sueño. La tortuga agradece las atenciones, pero lo único que quiere es que la dejen tranquila. Una historia para entender el momento de dormir como algo agradable y completar el ritual contando un cuento antes de dejarse vencer por el sueño.